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miércoles, 22 de julio de 2026


Veo un pasotismo y una dejadez impresionante


El escritor y ex-político local, José Antonio Magro Bonilla  entrevista a Jesús Aguilar , técnico del SVB (Servicio Vital Básico) del  SESCAM en Tarancón.





Buenos días, Jesús ¿Qué es el SVB?

R: Buenos días José, un SVB es una ambulancia de EMERGENCIAS, quiero recalcarlo bien, donde proporcionamos soporte vital básico, dos técnicos en emergencias sanitarias y prestamos asistencia técnico-sanitaria en ruta y donde la ley nos permite administrar oxigenoterapia según la patología del paciente, así en resumidas cuentas

P: En qué se diferencia el Servicio del SVB del de una UVI MOVIL?

R: Aparte del material, puesto que aún no contamos con monitor, estamos preparados para leer lo más básico que a veces es vital, la principal diferencia es que no hay personal de medicina y de enfermería

P: En el SVB no hay enfermero y médico?

R: No, el soporte vital básico nos corresponde a los técnicos en emergencias

P: Además de estos dos servicios que podríamos decir que son de servicio urgente, hay otro que son las ambulancias compartidas, ¿Cómo ves este servicio, que te puede dar la vuelta a una comarca para llegar a una consulta?

R: También he trabajado ahí, al principio de mi vida laboral en ambulancias, es el transporte programado. Se supone que para que te lo "prescriban" que lo hace un médico y es una prestación complementaria del SNS, se supone que es para personas con limitaciones físicas y sensoriales, como puede ser personas ciegas, mayores y para personas que necesitan rehabilitación y pacientes oncológicos y de diálisis pero últimamente, como nuestro servicio, ambulancias para todos y para todo y claro...es imposible y las empresas (que no lo defiendo) se ven abocadas a dar los paseos que dan, muchísima demanda y muy poca oferta en definitiva y como no se pare el abuso...mal plan

P: Y luego tendríamos también el helicóptero; en Tarancón tenemos helipuerto desde hace algunos años, un helipuerto que para llegar a el, la camilla, desde urgencias, da ocho curvas, entra en una terraza con frio, aire, lluvia o sol y pasa por en medio del servicio de extracciones o del servicio de Admisión. ¿Qué te parece todo esto?

R: Pues la verdad que no se quién fue el ingeniero como se suele decir no jajaja hombre creo que una helisuperficie sin tanta historia sería lo suyo puesto que vas a montar ahí a los pacientes más graves y con patologías tiempo dependientes...no es lo más lógico "pasearlo" por ahí, porque la intimidad del paciente y su humanización que tanto gusta últimamente al SESCAM y la gerencia de urgencias y emergencias brilla por su ausencia

P: EN resumen como calificarías el servicio de transporte sanitario que hay en nuestra región?

R: Puff no un 0 porque hay grandes profesionales que se lo curran mucho, pero si un 3, hay muchas cosas que mejorar como evitar que los médicos de primaria, por no dar un punto, manden indiscriminadamente ambulancias al hospital de cuenca que no estamos cerca

P: Los médicos de primaria tienen también sus limitaciones y algunos se han visto presionados por algún paciente para que prescriba una ambulancia. La asistencia sanitaria en general requiere de un debate serio entre todos, pero ahora ya eso de los consejos de salud se lleva poco y cuando se lleva, como en Tarancón, se lleva mal

R: Los médicos se tienen que plantar y no meter el sobo que meten cuando hay gente que no precisa ambulancia luego pasan cosas y no estamos como ha pasado muchas veces, desgraciadamente, pero nadie hace nada para solucionarlo. No sé si está constituido si quiera, puesto que parece que aquí lo prioritario es mandar todo a cuenca, como si estuviéramos a 10km y aquí, bien lo sabes, con al menos recuperar lo que había ganábamos muchísimo y ya de ahí seguir creciendo, la población ha crecido y se nota en la cantidad de trabajo que tenemos. Es un recurso limitado y debería priorizarse la salud y quien lo necesita realmente como se hace en un triage

P: El servicio de TTe sanitario no lo lleva a cabo directamente el SESCAM, sino una Union de empresas, es así?, podríamos decir que el TTE Sanitario está privatizado?

R: Si claro el transporte sanitario está privatizado, lo llevan empresas y ahora ha habido un concurso nuevo donde han puesto 550 millones encima de la mesa...en vez de mejorar la calidad del trabajo es preferible dejarlo en manos de empresas

P: Tu que transportas a mucha gente durante todo un año y que habrás oído de todo, ¿Cómo califica el ciudadano la sanidad en nuestra comarca?

R: Eso es lo que más me sorprende la califican normalmente regular y mal, pero luego les hacen encuestas y todos contentos, pero luego hablan mal

P: Que falta para poder volver al espíritu del 2001 cuando la gente salimos masivamente a la calle; porque si el tema esta tan mal, que está, como se lee y se oye, porqué no salimos a protestar como lo hicimos entonces?

R: Pues no lo sé, la verdad, pero la veo un pasotismo y una dejadez impresionante, no sé porque será pero hay un conformismo que no se...luego todo serán lamentos

P: Lo del hospital comarcal tiene gente a favor y gente en contra, hay quien dice que con que nos devolvieran las urgencias de especializada seria suficiente para tener una buena asistencia sanitaria. ¿qué piensas?

R: Para empezar estaría bien recuperar las urgencias eso para empezar, pero creo que con el ritmo de crecimiento de los pueblos de alrededor de Tarancón y el propio Tarancón, exigen que haya a medio plazo un hospital comarcal tipo el de Almansa

P: Para terminar; tu que eres joven, que eres de Tarancón y que vives la vida de la ciudad y además te involucras, ¿como ves en general a Tarancón, actualmente, como ciudadano?

R: Pues yo veo una cierta...como te decía, no sé si es pasotismo, indiferencia...a mí me hierve la sangre ver que la gente le dé igual que no estén las calles asfaltadas como debe, que no haya efectivos de policía local como debería, que esté todo sucísimo...veo al taranconero parado, solo de verbena y de juerga, se conoce que la gente implicada y que protesta para mejorar o aburre o molesta

P: Tienes algo mas que añadir que quieras dejar constancia y que no hayamos hablado?

R: Solo que protestemos por qué nuestros servicios funcionen bien y no abusemos de los que son limitados, entiendo que no todo va a ser de color de rosa, pero hay que intentar tener una comunidad fuerte y unida y que Tarancón sea de verdad una ciudad para vivir en armonía

P: Muchas gracias, Jesús. Un placer hablar contigo



         

Entrevista publicada por: José Antonio Magro Bonilla, escritor, técnico en administración y  ex-político local. Fué concejal de Cultura del Ayuntamiento de Tarancón durante doce años(1999-2011), secretario general de la agrupación local y portavoz municipal del PSOE, hasta su dimisión en noviembre de 2014. Es autor de cuatro libros: El Diario (2017), El cuaderno de pastas rojas (2019), Gra (2023) y La hija del comandante (2026).



lunes, 6 de enero de 2025



Rincones:
"Regreso al pasado"



Autobuses repletos hasta las bacas y bares llenos de gente que entraban y salían cargados de equipajes … Tarancón era entonces, en los años 60 del siglo pasado, el centro comercial de la comarca, y este punto bullicioso de la vieja carretera de adoquines Madrid-Valencia , que retrata Mariano Coollado, su punto neurálgico.



retrato de Mariano Collado Parraga


Rincones:
"Regreso al pasado"

Suena como a título de película, pero no, es otra instantánea de nuestra "Parada los coches".Digamos que es la "Parada los coches 3.0"
Si nos fijamos en el dibujo,(óleo sobre tabla de 27x35 cm en base a antigua foto en blanco y negro, seguramente sacada desde el balcón de los "Ruices") vemos una característica estampa de ese "rincón" a mediados de los años "sesenta".
En primer plano ese quiosquíllo de Bonilla donde vendía principalmente pan y que antes estuvo entre el banco Zaragozano y las grandes escaleras de la frutería de "La Maruja", entonces, vendía chucherías y lo regentaba la "tía Leja". Igualmente vemos el clásico buzón de correos y el "Bar Sol" con su toldo y sus varios enunciados (hasta en inglés los había). Así como los diferentes negocios que por allí había.
No los voy a repetir ya que hemos tratado varias veces de ellos. Sólo llamar la atención sobre esa entrañable y bucólica imagen de los diferentes "Coches de línea". En primer lugar el de la Empresa "La Peña" (más conocido como "Coche Belmonte"), acercaba pasajeros desde esa ruta; Belmonte, Osa de la Vega, Tresjuncos, Villaescusa de Haro, etc. Delante se encontraba el vetusto coche de la empresa "De la Torre" (Coche Illana) que nos traía pasajeros de esta ciudad así como de Leganiel y Barajas de Melo). Delante estacionaban (frente al Bar Olmedilla) los "Coche Ruiz" y Auto-Res (ahora Avanza) junto al Bar Descanso.Mucha actividad, ambiente y por lo tanto vidilla. Ya en otras ocasiones hemos comentado, no sin nostalgia, de esa actividad (la hemos llegado a comparar como nuestro particular Atocha). Pero lo cierto es que está grabada en nuestro particular "disco duro" como una imagen que forma parte de nuestra juventud.
Termino, y aún a riesgo de ser reiterativo, no quiero dejar pasar la ocasión de rendir homenaje a todos aquellos ciudadanos que la hicieron posible que son muchos pero solo citaré a algunos: Porfirio el "limpiabotas", "Urriana" (vendedor de cigarrillos sueltos y piedras de mecheros entre otras cosas). A los diferentes vendedores como al "churrero", "torteros", el "tío Palillo duz", heladeros como "Tajailla"... Y a toda esa "pléyade" dedicados a la carga y descarga como eran: "Pichi", "Madriles", "Sariana", "Feino", "Talín" (ex-sparring de boxeo y cuyo verdadero nombre era Stalin), etc...
Entrañables y simpáticos personajes que daban vida, color y calor a aquellos tiempos.
¡¡ Un abrazo, allí donde estén!!

Fdo.Mariano Collado Parraga

sábado, 25 de abril de 2020




LA LEY PERPETUA DE ÁVILA
la primera Constitución de Europa,
Redactada por los Comuneros de Castilla.


El 23 de abril del año 2020, fue el Día Nacional de Castilla, en que se conmemora la batalla y derrota de Villalar por el ejército realista de Carlos I de España y V de Alemania. Al día siguiente en la plaza de mayor de esa villa, serían ejecutados Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, capitanes de la revuelta comunera contra Carlos V.
Se puede decir en honor a la verdad, que no se ha celebrado igual en todas las comunidades autónomas en que se dividió a Castilla en la transición del franquismo a la democracia. Siempre se ha celebrado en Villalar (Valladolid), pero a lo largo de los años que han transcurrido desde aquel aciago día en que Castilla perdió sus libertades al hacerse con el poder el nieto de los Reyes Católicos: Carlos I de España y V de Alemania se ha trabajado para el olvido, para hacer desaparecer de la memoria de los castellanos y de todos los españoles la rebelión contra un tirano, contra un rey absolutista que vino a hacerse cargo de su herencia y que ni siquiera hablaba Castellano.

Ninguna resonancia ha tenido en las provincias de la artificial autonomía de Castilla La Mancha ni en la Comunidad de Madrid, La Rioja o Cantabria, sólo en Castilla-León, aunque no pudo celebrarse la concentración en Villalar por el estado de alarma decretado por la pandemia del coronavirus.
No sólo el silencio y el olvido que el emperador consiguiera imponer y los sucesivos gobernantes siguieron imponiendo, ha sido la causa de el olvido, sino la pérdida paulatina de la identidad castellana en las cinco comunidades autónomas, más ocupadas en crear nuevas identidades territoriales completamente artificiales y carentes de historia, a través de los medios de comunicación públicos y privados.

No ha habido ni recuerdos, ni titulares, ni artículos de prensa que lo recordaran, ni emisoras de radio institucionales o privadas que hayan dedicado unos minutos a aquella guerra olvidada, ni siquiera en la ciudad de Toledo, que encabezó la revuelta y fue la última en rendirse a las tropas del emperador.

A continuación incluimos un interesante artículo de Eduardo Gómez Cuadrado, abogado y especialista en derecho penal y penitenciario que nos muestra aquella rebelión,  fundamentado en la, "primera Constitución Liberal" relegada al olvido, que fue la primera del mundo, por delante de la inglesa o la norteamericana y que fue también la primera en poner por delante de los intereses del rey los del pueblo: LA LEY PERPETUA DE ÁVILA.
P.L.O.   



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LA LEY PERPETUA DE ÁVILA.
El protoconstitucionalismo castellano

Cuentan las crónicas que hacía 1528, el emperador Carlos I visitó la ciudad de Salamanca, y que tenía por costumbre acudir a escuchar a los doctores de la Universidad en algunas de sus clases. Algo que se me antoja bastante improbable teniendo en cuenta que el rey alemán nunca acabó manejándose bien en el idioma castellano, por lo que difícilmente podría seguir con aprovechamiento una sesuda disertación académica. Otros en cambio aseguran, y yo me inclino más por esta posibilidad, que el monarca acudió expresamente a escuchar a cierto Doctor navarro que defendía unas controvertidas teorías sobre el origen democrático del poder. Sea como fuere, el caso es que uno de los más ilustres catedráticos de la universidad más prestigiosa de la época, Martín de Azpilcueta, defendió frente al más poderoso monarca europeo del momento que, “el reino no es del rey sino de la comunidad, y el mismo poder real es por derecho natural de la comunidad y no del rey, y por tanto, no puede la comunidad abdicar de ese poder”. El atrevimiento era doble si tenemos en cuenta que apenas 7 años antes, las tropas imperiales habían decapitado tras la batalla de Villalar (Valladolid) a los tres líderes más destacados de la revuelta comunera, los capitanes Padilla, Bravo y Maldonado, precisamente por defender los rebeldes postulados muy próximos a los manifestados por Azpilcueta. Por cierto, profesor de una Universidad ubicada en una de las ciudades en las que primero prendió el levantamiento comunero, por lo que el Doctor navarro triplicaba el atrevimiento.

Seguramente el hecho histórico más famoso de la denominada “guerra de las comunidades de Castilla” sea la batalla, ya mencionada, que el 23 de abril de 1521 enfrentó, sobre los campos del pequeño pueblo de Villalar (Valladolid), al ejército imperial de Carlos I con las tropas populares comuneras. El enfrentamiento se saldó con la victoria de las tropas realistas y la ejecución, en la plaza mayor de la villa, de los líderes de la revuelta, que finalizaría definitivamente un año más tarde con la conquista de Toledo1.

No soy historiador, por lo que no puedo, ni debo, entrar en un análisis de los hechos desde un punto de vista histórico o sociológico. Solo apuntar que pese a que la “revuelta de las comunidades castellanas” se suele conceptuar como un fenómeno netamente “mesetario”, que en esencia lo fue, lo cierto es que tuvo repercusiones desde A Coruña hasta Cádiz, pasando por Jaén o Murcia, siendo estas dos últimas ciudades las únicas de las del sur que se unieron al bando comunero una vez iniciada la revuelta. Jaén en concreto envió representantes a Ávila que participaron en la redacción de los Capítulos del reyno o Ley perpetua que luego serían refrendados por la “Junta General” o “Santa Junta”, donde intervinieron también procuradores de Murcia, reunida en Tordesillas en 1520 (Valladolid), ciudad desde la que se harían llegar las reivindicaciones comuneras al rey Carlos I.

Existe también otro hecho muy desconocido pero de gran importancia desde el punto de vista de la historia del derecho, e incluso desde el punto de vista del constitucionalismo occidental, y es precisamente la redacción de ese texto ya mencionado y denominado  Ley Perpetua Constitución de Ávila de 1520. Lamentablemente no se cuenta con demasiada documentación histórica, borradores ni actas de los debates que tuvieron lugar antes de que se consensuara el texto definitivo en la Catedral de la capital abulense. Y ello porque, tras la victoria sobre los sublevados, el emperador Carlos I ordenó destruir toda la documentación posible relacionada con la revuelta comunera para intentar borrar su recuerdo. No obstante, tanto el texto definitivo que nos ha llegado como el marco histórico en el que se fraguó, acreditan que sin duda “la revuelta de las comunidades castellanas” fue la primera revolución de la Europa moderna, en la que la nación – o sea el reino – se niega a someterse al capricho del soberano y tomando directamente las riendas de la política del Estado, trata de dirigirla. No en vano ilustres historiadores como Josep Pérez2 la han calificado como la primera revolución democrática y constitucional de la historia. Con todos los matices que se quiera, propios de su contexto histórico, claro.

La ley perpetua, sin ser propiamente un texto constitucional en el concepto moderno, sí que empieza a mostrar ya los mimbres con los que luego se construirá el constitucionalismo democrático posterior: es una norma escrita, tienen un origen democrático –en el sentido de que procede de la voluntad del pueblo, en este caso de las comunidades3, realiza una organización de poderes para garantizar unos derechos individuales, y por último se pretende que sea una norma superior del ordenamiento, y además esta supremacía normativa debe ser garantizada incluso por el propio monarca, que ha de cumplirla y hacerla cumplir.

La propia denominación de la norma, Ley perpetua, apunta ya a una vocación de permanencia tal cual tienen las constituciones actuales. No en vano la raíz etimológica de la palabra constitución es el verbo latino constituire, que viene a significar establecer definitivamente.

Otra de las características novedosas de la génesis del texto, es que la propuesta redactada en Ávila en agosto de 1520 fue promulgada un mes después en Tordesillas por una reunión de Cortes que no había sido convocada por el rey. Es más, la propia norma que se pretende imponer al emperador establece expresamente que la convocatoria de las mismas se pueda realizar a partir de ese momento cada 3 años y en ausencia, y sin licencia de Sus Altezas. Lo que las constituye más en Junta que en Cortes. Ello determina ya, de manera un tanto intuitiva, que ha de establecerse una separación entre distintos poderes del estado, situando al rey como un poder más del reino pero no el superior. Además, se establecía que los procuradores enviados a Cortes estaban ligados de manera irrenunciable al mandato de sus comunidades, que se concretaban en un cuaderno de instrucciones de las cuales no podían apartarse discrecionalmenteEllo suponía también una novedad respecto al “sistema de plenos poderes” y de mandato general con el que hasta entonces acudían los procuradores llamados a Cortes, y que tan bien había sido aprovechado por los monarcas anteriores, a través de distintos sistemas de corruptelas, para mover la voluntad del procurador designado hacía los intereses regios.

Son muchas las materias que regulan los 118 capítulos de la Ley Perpetua, desde el control del gasto de la casa del monarca o de la Hacienda pública, hasta mecanismos de defensa de los bienes comunes o para la autonomía de las comunidades, pasando por el establecimiento de medidas contra la corrupción institucional o garantías procesales en los pleitos. A modo de ejemplo de esto último podemos señalar el reconocimiento del derecho a la segunda instancia de apelación, y la prohibición de que jueces que hubieran intervenido en la primera instancia pudieran participar o sentenciar en grado de revisión.

En cuanto a la Administración pública los comuneros denuncian la absoluta falta de control sobre el funcionamiento de la misma y fijan la prohibición expresa de comprar cargos y oficios públicos, e incluso ordenan despedir a cuantos los hayan obtenido por esa vía.

Medidas todas que ahora nos parecen evidentes, pero que sin duda eran “revolucionarias” para la época.

Se establecen también algunas medidas, digamos, antiseñoriales4. Estipulaciones como la abolición de la antigua obligación de dar hospedaje gratuito a los nobles durante sus desplazamientos o la revocación de cartas y privilegios, hidalguías y ejecutorias compradas por los beneficiarios y todas otras mercedes dadas sin justa causa.
Son muchas las cosas novedosa, para el momento histórico en el que fue redactada, que podríamos destacar de ese texto protoconstitucional que fue La Ley Perpetua. Pero sin duda por lo que debería haber pasado a la historia con mayor entidad es porque nació en el contexto de lo que para muchos fue la primera revolución constitucional5 de la Edad Moderna donde se hizo un cuestionamiento serio, guerra incluida, del poder absoluto de un monarca y de su capacidad para ser depositario de la soberanía del reino. Porque ciertamente el planteamiento de la Ley Perpetua era extraordinariamente transgresor, considerando que fue redactada en la primera mitad del siglo XVI. Piénsese que el texto fue aprobado por unas “Cortes y Junta del Reino” que no habían sido convocadas por el monarca, a las que ni siquiera se le invitó y que tomó sus decisiones conscientemente en su ausencia y con la vocación de que las mismas no pudieran ser revocadas ni por Cortes posteriores ordinarias ni por el mismísimo rey. Estamos claramente ante unas Cortes extraordinarias, netamente revolucionarias. No se reúnen para pedir nada al rey, sino para imponérselo bajo la autoridad superior de las que se han autodotado, y en la que apreciamos ya las trazas del poder constituyente que sería desarrollado siglos más tarde en otros lugares de Occidente.

Son otras revoluciones democráticas posteriores las que han pasado a la historia, como la inglesa, la francesa o la americana, tal vez porque en ellas, al contrario de lo que ocurrió con los comuneros, fueron los rebeldes los que triunfaron, y ya sabemos que al final la historia la escriben los vencedores. No en vano hay quien afirma que durante los debates para la elaboración de la Constitución norteamericana se hizo referencia en más de una ocasión a la Constitución de Ávila como uno de los muchos textos inspiradores de la misma6.

La comunera fue tal vez una revolución demasiado prematura, y ha sido La Gloriosa, 168 años después (Inglaterra, 1688), la que ha pasado a la historia como la primera en conseguir que un monarca se sometiera al control de un parlamento en un marco constitucional.  Aquí, en cambio, los aires de modernidad que impulsaban los constituyentes comuneros chocaron el con muro, que duró siglos, del modelo monárquico-absolutista, que acabaría, en palabras del profesor Ramón Peralta7debilitando en extremo a aquella prospera, dinámica y libre Castilla.

No consta que las palabras de Martín de Azpilcueta lanzada ante Carlos I desde las aulas de Salamanca inquietaran demasiado al Cesar. Ni que fueran contestadas con medidas represivas contra su cátedra, al menos de manera inmediata. Pero lo cierto es que 10 años más tarde, en 1538, el rey ordenaba su traslado forzoso a la Universidad de Coímbra donde permaneció hasta jubilarse como docente.

La Constitución de Ávila, pese a su importancia como texto político, cayó en el olvido que la historia presta a los perdedores de las guerras, pero permaneció en el recuerdo de la batalla, siempre inconclusa, de las ideas. Hoy, justo 500 años después, sirva este texto como humilde homenaje a quien perdió tan justa guerra.


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1 Defendida tenazmente por María Pacheco durante 9 meses de asedio.
2 Joseph Pérez (1931), premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2014, es catedrático emérito de Civilización española e hispanoamericana de la Universidad de Burdeos III
3 El termino Comunidad en la época hace referencia a un núcleo urbano principal junto con las poblaciones menores de su alfoz.
4 No podemos olvidar que dentro de la propia “guerra de las comunidades” tuvo lugar otra pequeña guerra intestina que se ha dado en llamar revueltas antiseñoriales: https://es.wikipedia.org/wiki/Revueltas_antise%C3%B1oriales_durante_la_Guerra_de_las_Comunidades_de_Castilla
5 Ramón Peralta. “Fundamentos de la democracia castellana. La Ley Perpetua de la Junta de Ávila”. Editorial Actas, Madrid, 2010 p. 84.
6 N. Pérez Serrano, Tratado de Derecho Político, Editorial Civitas, 2ª de., Madrid, 1984, pp 489 – 490
7 Doctor en Derecho Constitucional y Filosofía Política y profesor de Derecho Constitucional de Universidad Complutense de Madrid.







Autor: Eduardo Gómez Cuadrado
Abogado y socio fundador de Red Jurídica
Cooperativa. Derecho Penal y Penitenciario.
Socio fundador de Red Jurídica Cooperativa.





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Blog, En Tarancón: Opinión y Cultura
25-4-2020

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domingo, 29 de marzo de 2020

Vacuna de la Viruela:
Real Expedición Filantrópica Española
para su difusión global, 1803-1810





Busto de Francisco Javier Balmis en la Facultad
de Medicina de la HMH en San Juan de Alicante.

La epidemia del virus COVID-19, más conocido popularmente como el "Coronavirus", convertido en pandemia a nivel mundial por no existir una vacuna para luchar contra él en pleno siglo XXI, hace que a la desesperada se esté experimentando inyectando a los enfermos plasma de pacientes que han conseguido superar la enfermedad y al parecer con resultados esperanzadores, que serán un paso importantísimo para desarrollar una vacuna eficaz, seguro que no tardando, contra tan mortífero virus. La noticia de este posible nuevo sistema de curación que se presenta como una gran novedad, me ha hecho recordar que hace años, en una publicación cuyo título no recuerdo, leí que España había organizado una expedición para vacunar de la viruela en el siglo XIX a los habitantes de sus territorios de ultramar, tanto en América como en las Islas Filipinas y China con un método similar.


No me costó demasiado encontrar en Wikipedia la historia apasionante de cómo en el siglo XIX, hace 217 años, de una forma rudimentaria, pero que sin duda fue la base de las actuales vacunas, y que hoy vuelve a experimentarse con él para luchar contra el Coronavirus, sirvió entonces para erradicar aquella mortífera pandemia en muchos territorios alejados de la moderna medicina de entonces, todavía incipiente.

Una expedición médica promovida por el médico español Francisco Javier Balmis y financiada por la Corona Española reinando el rey Borbón Carlos IV, partió de España con 22 niños que portaban el suero en sus brazos, que contenía anticuerpos fabricados por el organismo de los chiquillos, para combatir de la misma forma que hoy se quiere utilizar, la Viruela en las posesiones españolas en América, Filipinas, e incluso China por primera vez, vacunando a miles de personas para salvar a cientos de miles, o millones, puesto que el método siguió usándose durante años gracias a la creación de grupos encargados de seguir el método para que continuaran con las vacunaciones.

Aquella misión científica y humanitaria, no salió gratis pues Los niños que viajaron para ser portadores dentro de sus propios cuerpos del suero sanador, no volvieron a España, así como otros miembros de la expedición.

Pedro López Ocaña
29/03/2020



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La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, también conocida como Expedición Balmis en referencia al médico español Francisco Javier Balmis, fue una expedición de carácter filantrópico que dio la vuelta al mundo y duró desde 1803 hasta 1806. Su objetivo era en principio que la vacuna de la viruela alcanzase todos los rincones del Imperio Español, ya que la alta mortandad del virus estaba ocasionando la muerte de miles de niños.
El rey Carlos IV apoyó y sufragó con fondos públicos al médico de la corte, el doctor Balmis, en su idea de una vacunación masiva de niños a lo largo del imperio, ya que su propia hija, la infanta María Teresa, había fallecido a causa de la enfermedad.
Se considera la primera expedición sanitaria internacional de la historia. ​ Se puede entender globalmente como «una caravana infantil con rumbo al Nuevo Mundo para transportar la vacuna y prevenir las epidemias de viruelas. Dando como resultado uno de los viajes más extraños que tiene como protagonista a la medicina y a la ciencia en el siglo XIX».​


Inicios


 Estatua ecuestre de Carlos IV de Manuel Tolsá, Ciudad de México..

En 1796 durante el momento de mayor extensión del virus de la viruela en Europa, un médico rural inglés, Edward Jenner. observó que las ordeñadoras de vacas lecheras adquirían ocasionalmente una especie de «viruela de vaca» o «viruela vacuna» (cowpox) por el contacto continuado con estos animales, y que era una variante leve de la mortífera viruela «humana», contra la que quedaban así inmunizadas. Tomó suero de esta vacuna y consiguió inocularlo a James Philips, un niño de 8 años. El pequeño mostró síntomas de la infección de viruela vacuna, pero mucho más leve, y no murió. El resto de los niños inoculados respondieron sorprendentemente bien.
Jenner publicó finalmente sus trabajos en 1798, y ya en diciembre de 1800 la vacuna había llegado a España, concretamente a Puigcerdá, de la mano del doctor Francisco Piguillem i Verdacer,​ Tanta celeridad, en un tiempo en que las noticias viajaban a caballo o en barco de vela, da una imagen de la gravedad de las circunstancias. Rápidamente el método de Jenner se difundió por Europa, y Francisco Javier de Balmis tradujo al español el libro del francés Jacques-Louis Moreau, de la Sarthe, en el cual se detallaba el procedimiento para vacunar.
Cinco años después de la publicación de este descubrimiento, en 1803, el rey de España Carlos IV, que había perdido a una de sus hijas por la viruela, María Teresa (1791-1794), aconsejado por su médico de corte Balmis, mandó organizar una expedición para extender la vacuna a todos los dominios de Ultramar (América y Filipinas). Además, en 1805 se promulgó una real cédula mandando que en todos los hospitales se destinase una sala para conservar el fluido vacuno. El elegido para esta misión fue el alicantino Balmis, que partió de La Coruña con los veintidós niños que iban a llevar el fluido vacuno en sus brazos hasta América, y 2000 ejemplares del libro sobre la vacuna, para establecer juntas de vacunación en las ciudades visitadas que garantizasen la conservación del fluido y la vacunación a las generaciones futuras. Era la primera vez en la historia que se preparaba lo que ahora llamaríamos una misión humanitaria de medicina preventiva, y que significó uno de los primeros pasos para la erradicación de la enfermedad a escala mundial. ​
Uno de los principales problemas que se presentaron a la hora de idear la expedición fue cómo conseguir que la vacuna resistiese todo el trayecto en perfecto estado. La solución se le ocurrió al mismo Balmis: llevar en el viaje a cierto número de niños, e ir pasando cada cierto tiempo la vacuna de uno a otro mediante el contacto del fluido de las pústulas.
Desarrollo

Recorrido de la expedición.

La operación comenzó con el flete del navío María Pita, que llevaba a veintidós niños huérfanos (entre tres y nueve años) que habían sido inoculados con la vacuna aún viva en su cuerpo; Balmis, prestigioso cirujano; dos médicos asistentes, dos prácticos, tres enfermeras y la rectora del orfanato Casa de Expósitos de La Coruña Isabel Zendal Gómez.

El 30 de noviembre de 1803 zarpó el navío con 37 personas desde el puerto de La Coruña. Entre los veintidós niños había seis venidos de la Casa de Desamparados de Madrid, otros once del Hospital de la Caridad de La Coruña y cinco de Santiago. La vacuna debió ser llevada por niños que no hubieran pasado la viruela, y se transmitió de uno a otro cada nueve o diez días. Niños entre los que se encontraba el propio hijo de Isabel, Benito Vélez, de nueve años, y Andrés Naya (8 años), Antonio Veredia (7 años), Cándido (7 años), Clemente (6 años), Domingo Naya (6 años), Francisco Antonio (9 años), Francisco Florencio (5 años), Gerónimo María (7 años), Jacinto (6 años), José (3 años), Juan Antonio (5 años), Juan Francisco (9 años), José Jorge Nicolás de los Dolores (3 años), José Manuel María (6 años), Manuel María (3 años), Martín (3 años), Pascual Aniceto (3 años), Tomás Melitón (3 años), Vicente Ferrer (7 años), Vicente María Sale y Bellido (3 años) y un niño más que falleció durante el viaje.


             
El María Pita, navío fletado para la expedición, partiendo del puerto
                                                          de La Coruña en 1803 (grabado de Francisco Pérez).

Las normas de la expedición indicaban claramente el cuidado que los niños debían recibir. Ninguno de ellos regresó a Galicia.
[...] Serán bien tratados, mantenidos y educados, hasta que tengan ocupación o destino con que vivir, conforme a su clase y devueltos a los pueblos de su naturaleza, los que se hubiesen sacado con esa condición. (Normas que regulaban cuestiones de la Real Expedición).
Cada niño recibió un hatillo que contenía dos pares de zapatos, seis camisas, un sombrero, tres pantalones con sus respectivas chaquetas de lienzo y otro pantalón más de paño para los días más fríos. Para el aseo personal: tres pañuelos para el cuello, otros tres para la nariz y un peine; y para comer: un vaso, un plato y un juego completo de cubiertos.[8]
La misión consiguió llevar la vacuna hasta las islas Canarias, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Nueva España, Filipinas y China.​ El barco llevaba instrumental quirúrgico e instrumentos científicos, así como la traducción del Tratado práctico e histórico de la vacuna, de Moreau de la Sarthe, para ser distribuido por las comisiones de vacunación que se fundaran.
La expedición llegó a Santa Cruz de Tenerife, donde pasó un mes vacunando, y salió de Canarias el 6 de enero de 1804, llegando a Puerto Rico el 9 de febrero de 1804. No se necesitó vacunar a la población de Puerto Rico ya que la vacuna fue llevada a la isla desde la colonia danesa de Saint Tomás. El 26 de mayo de 1804 llegó al puerto de La Habana, quedando sorprendidos al observar que la vacunación contra la viruela ya había sido llevada a cabo gracias a la actividad de Tomás Romay.

Capitanía General de Venezuela
La expedición se dividió en La Guaira:
·         Balmis se trasladó a Caracas, donde instaló la Junta Central de la Vacuna con el apoyo de José Domingo Díaz y Vicente Salias antes de marchar a Puerto Cabello y la Habana. El poeta venezolano Andrés Bello escribió incluso una «Oda a la vacuna» en 1804.
·         José Salvador y Lleopart, el segundo cirujano, se adentró en la Nueva Granada (actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá) y el Virreinato del Perú (actuales Perú, Chile y Bolivia). Le tomo siete años recorrer el territorio, y los esfuerzos del viaje se llevaron la vida del propio Salvany, que murió en Cochabamba en 1810.

Nueva España (1805)
En el territorio del actual México, Balmis recogió veinticinco huérfanos para que mantuvieran la vacuna viva durante la travesía del océano Pacífico, a bordo del navío Magallanes. Partieron el 8 de febrero de 1805 del puerto de Acapulco rumbo a Manila (Filipinas), llegando a dicha ciudad el 15 de abril de 1805.

Capitanía General de Filipinas


Recorrido de la expedición en las Filipinas.

En las Filipinas la expedición recibió una importante ayuda de la Iglesia local para organizar las vacunaciones de indígenas. El 14 de agosto de 1809 el grueso de la expedición regresó a Acapulco, mientras Balmis, descartando volver a tierras novohispanas, siguió avanzando hacia la China. Isabel permanecería en Puebla con su hijo; ya no volverían a España.

China
Conociendo que la vacuna no había alcanzado China, Balmis solicitó permiso para marchar hacia Macao, permiso que le fue concedido, partiendo de Manila el 3 de septiembre de 1805.
Balmis arribó finalmente, y tras un accidentado viaje a la colonia portuguesa de Macao, el 5 de octubre de ese mismo año se adentró en territorio chino. Vacunó a la población de varias ciudades hasta llegar a la provincia de Cantón.
Regreso a España
En su camino de vuelta a España, Balmis consiguió convencer a las autoridades británicas de la isla Santa Elena (1806) para que accediesen a la vacunación de la población.
El propio descubridor de la vacuna de la viruela Edward Jenner escribió sobre la expedición:
No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que éste. ​
Sobre el mismo hecho Alexander von Humboldt escribía en 1825: “Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la Historia”.​



Monumento en el puerto de La Coruña en homenaje
a los niños de la expedición.

La expedición en la ficción
·         2006: La novelista dominicano-estadounidense Julia Álvarez escribió un relato de ficción sobre la expedición desde la perspectiva de la rectora del orfanato, Isabel Zendal Gómez, en Saving the World (2006).
·         2010: La expedición fue recreada también por la escritora madrileña Almudena de Arteaga en su novela Ángeles custodios, de 2010. ​
o    2016: La película de TVE 22 ángeles, de Miguel Bardem  (2016), está basada en la novela Ángeles custodios (2010). ​
·         2011: Esta expedición es el tema central de la novela de Antonio Villanueva Edo Los héroes olvidados (2011).
·         2013: El escritor zaragozano Javier Neveo novela la expedición, narrada por uno de los niños, en Los niños de la vacuna (2013).
·         2015: El ganador del Premio Planeta, Javier Moro, cuenta en clave novelística la historia de estos niños en su libro A flor de piel (2015).
·         2017: La escritora española María Solar relata en su libro Los niños de la viruela (2017) los momentos previos al embarque.

NOTA DEL BLOG EN TARANCON: OPINIÓN Y CULTURA: Hemos suprimido casi todos los enlaces a informaciones complementarias por facilitar la lectura del artículo, excepto el que accede a la biografía del médico Francisco Javier Balmis y el que detalla la enfermedad de la Viruela. Quien esté interesado en profundizar más en otros detalles, puede acceder a la publicación original de Wikipedia en el siguiente enlace: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Real_Expedici%C3%B3n_Filantr%C3%B3pica_de_la_Vacuna