martes, 20 de octubre de 2020

DISCURSO DE DON JAIME LAMO DE ESPINOSA

LA ESPAÑA VACIADA BAJO A LA PANDEMIA

Por su enorme interés, hemos copiado este artículo de la revista AGRONEGOCIOS por el enorme interés del discurso de don Jaime Lamo de Espinosa sobre la causa de la DESPOBLACIÓN de la España interior y sus posibles soluciones. Pedimos disculpas a Agronegocios por publicarla sin su permiso, pero hemos considerado que cualquier idea sobre posibles soluciones a nuestro problema, es de la máxima urgencia. Se agradece una publicación tan versada y culta sobre la tragedia de la ESPAÑA VACIADA y la necesidad de luchar sin dilación para frenar la maldita despoblación que la está convirtiendo en un desierto.

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MARTES 20 DE OCTUBRE 2020



PUNTO DE VISTA 

“La España vaciada bajo la pandemia”, por Jaime Lamo de Espinosa

09 de octubre 2020

Lección Magistral de Jaime Lamo de Espinosa leída en la apertura del curso académico 2020-2021 en la Universidad Politécnica de Madrid, bajo la presidencia del Rey Felipe VI.

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JAIME LAMO DE ESPINOSA. PROFESOR EMÉRITO DE LA ULAPM. MEDALLA DE HONOR DE LA UPM

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«Majestad

Me corresponde el inmenso honor de dictar, Señor, en Vuestra presencia esta lección de apertura del curso académico 2020-2021, de todas las Universidades españolas. Un honor que agradezco a mi Magnífico Rector por su invitación y un mayor honor porque sea bajo Vuestera presidencia.

Gracias Señor en nombre de esta mi Universidad y de todos los compañeros de docencia e investigación que hoy nos acompañan, los que nos siguen por vía digital y en el mío propio.

Majestad,

Celebramos en este curso el 50 aniversario de nuestra creación (1971), cuando se integraron en esta Universidad muy diversas escuelas de ingenieros navales, minas, caminos, agrónomos, etc.- cuya historia se remontaba, incluso en algunos casos, a casi dos siglos. Concretamente, mi Escuela, hoy llamada de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas, fue creada en 1855, (con el nombre de Escuela Central de Agricultura) bajo el reinado de Isabel II y la presidencia del Consejo de Ministros del liberal General Espartero. Pero hubo otras más antiguas, como esta de Caminos que nos acoge, que data de 1802.

Y en este medio siglo, la Universidad Politécnica de Madrid se ha convertido en  la quinta mejor universidad del mundo en el campo de la Ingeniería Civil y es una de las dos universidades españolas que se sitúan entre las 10 mejores a nivel global, en algún área de conocimiento, según el ranking de Shanghai.

Hoy es pues un día de alegría para todos nosotros,  los politécnicos.  Y por eso me ilusiona recuperar las palabras que Ortega y Gasset[1] escribió en el diario El Sol, hace 101 años, bajo el título “La fiesta de los ingenieros” con ocasión de una Congreso Nacional  que presentó a su término un importante informe para la “reconstrucción” de España a  Vuestro augusto bisabuelo el Rey Alfonso XIII. Reconstrucción”, la misma expresión bajo la que vivimos esta salida de la crisis económica pandémica.

Ortega  alababa la iniciativa de quienes proponían presentar al Rey –cito literalmente- “un plan completo de reconstrucción nacional”… y nos calificaba a los ingenieros  como hombres de ciencia y práctica técnica. No se equivocaba.

La pandemia

Sin embargo  no puede ser un día de fiesta cuando vivimos un momento trágico que nos genera la inmensa pandemia que ha regresado. Una pandemia que no ha sido un suceso inesperado. Por eso Nassim Taleb no lo considera como un “cisne negro” porque era evitable[2]. Y además  en la “Estrategia de Seguridad Nacional” española de 2017[3] se auguraban epidemias y pandemias junto al cambio climático.

Pandemia que fue, por otra parte anunciada, enumerando las antes ocurridas[4],  hace ya un lustro por mi  ilustre compañero de cátedra de Agrónomos, Francisco García Olmedo[5], en un importante trabajo sobre zoonosis, donde, en uno de cuyos epígrafes, titulado “La gran pandemia que viene”, ya  nos hablaba del virus SARS-COV.

Una pandemia que nos está cambiando el modo de contemplar nuestra vida presente y futura. Hemos sido confinados, no por bomba o ataques bélicos sino por el virus. Hemos paralizado la economía un tiempo demasiado largo, lo que ha tenido ya efectos nefastos. Se anuncia ya por todos los analistas un PIB demoledor para este año, más aún si este nuevo rebrote acentúa duramente sus rasgos. Y nos ha aparecido una nueva forma de trabajo, el teletrabajo, que está cambiando la visión del modo urbano de vida de muchas gentes, donde  nos transmitimos con enorme rapidez contagios y muerte.

Un mundo urbano

Porque sí, vivimos en una sociedad mundial donde la población urbana superó a la rural en 2008.  Más de la mitad, hoy, de los habitantes de esta aldea global vive ya en mega ciudades y  a menos de 100 km. de las costas… vaciando el interior.

Y  estos procesos crecientes de concentración urbana, al tiempo,  nos han llevado a que Europa que era el 25% de la población mundial hace medio siglo, sea hoy sólo un 6%.  Ya no vivimos un mundo centroeuropeo. El centro es Asia. Más de la mitad de la población mundial vive en el extremo oriental. Y eso ha hecho aparecer un nuevo mapa  post-europeo y geo-asiático del mundo. Y esas potencias demográficas y  económicas devienen potencia políticas y militares, como nos recuerda el Real Instituto Elcano, que preside V.M.

La despoblación rural

En paralelo,  mientras que eso sucede, en gran parte de Europa, en España, Francia, Italia, etc.  los pueblos desaparecen, son  abandonados o caminan hacia su extinción. Es la “España vacía” de Sergio del Molino[6] o la “España vaciada”.

La población española ha crecido en un 38% en estos últimos 50 años. Pero al tiempo e inversamente, se ha intensificado el proceso de despoblación geográfica en la última década.

Desde 2001, nueve de nuestras 17 Comunidades Autónomas decrecen. Y de los 8.000municipios que hay en España, 5.000 han perdido un 63% de población.

Son pueblos llenos de adioses de los que se fueron…

Y no son los últimos. El  INE asegura que más de la mitad, de los municipios de toda España  están amenazados de “extinción demográfica”. Sí, un  80% de pueblos de 14 provincias están actualmente en ese riesgo.

Densidad

Y a este grave problema hay que añadir los derivados de la  baja densidad de población, que dificultan la prestación de servicios básicos. La densidad media en España es de 93 hab/km2, frente a  la media europea que se sitúa en los 120 hab/km2.

Aún peor, casi 4.000 municipios suman una densidad inferior a los 12,5 hab/km2, el umbral que la UE considera como de “riesgo demográfico”.

En lo que llamamos la Serranía Celtibérica, que, ya en 1863, Fermín Caballero[7], denominó como  “cordillera celtibérica”, los profesores Francisco y Pilar Burillo[8] de la Universidad de Zaragoza, nos dicen que estamos en  una densidad por debajo de los 8 hab/km2. Con razón, esa Serranía es llamada ya la Laponia del Sur.

Y lo más grave es que dicha Serranía  solo tiene  4 municipios por encima de 10.000 habitantes (Cuenca, Soria, Teruel y Calatayud), mientras que en el resto de España hay 752.  Y su  área más paradigmática puede ser el viejo Señorío de   Molina de Aragón que Burillo  define como el «epicentro del mayor desierto demográfico de Europa»,

Envejecimiento. El invierno demográfico

Y este vaciamiento se agravará si pensamos que la población que queda es de edad muy avanzada.  Somos  el país de la UE con la mayor esperanza de vida al nacer: 83  años. Sí. En España ya hay casi 9 millones de mayores de 65 años, una de cada cinco personas. Y tenemos más abuelos que nietos.

Pero este envejecimiento aparece más concentrado en los pequeños municipios rurales. Aquí superan los 65 años, uno de cada cuatro, en los de menos de 5.000 habitantes.  Y casi el 15%, también, alcanza los 80 años. Estas edades pronostican una reducción demográfica próxima de alta intensidad. Mientras que en las ciudades de más de 50.000 habitantes, su  número se mantiene cuasi constante. .

Y como se van los que tienen fuerza de trabajo a otros lugares de España o fuera -recordemos la emigración de los años 60-  esos municipios están sometidos de modo acentuado a lo que denomina Michel Schooyans[9] el “invierno demográfico”. Baja o nula natalidad, alta mortalidad, emigración,   crecimiento vegetativo negativo, densidad decreciente, etc. La población española hoy solo crece por la inmigración… Nacen hoy menos españoles que a finales del XVIII o que durante la Guerra Civil. Fue profético Michel Rocard[10] cuando en 1989 nos anunció:  La mayor parte de los estados de Europa llevan camino de suicidarse por la demografía.

Estamos, pues, ante una demotanasia notable.

Vacía o vaciada

Olvidemos ya los números y la parte descriptiva y pasemos al diagnóstico.

Hoy, la España vacía es una dura realidad. Pero ¿por qué hablamos de la España vaciada? Porque ha habido políticas y fenómenos sociológicos que han inducido ese vaciamiento.  Porque la enseñanza –desaparece el maestro- se va de los pueblos pequeños a las cabeceras de comarca; porque los jóvenes comienzan ya su “emigración personal”… ven en la TV que hay más vida, otra vida, fuera del pueblo…; porque el médico rural es sustituido por el centro ambulatorio u hospitalario a kms. de distancia…; porque los bancos abandonan esos pueblos y sitúan cajeros…que años más tarde eliminan…; porque los comercios cierran cuando la población disminuye…; porque la conservación de las pequeñas carreteras comarcales desparece…; porque las estaciones de ff.cc. próximas se cierran… no hay usuarios…; porque no hay 3G ni fibra óptica…en suma, porque no hay mercado…ni igualdad de dotaciones territoriales. Y por eso se han generado movimientos ciudadanos – que van a más- en Teruel, Soria, Palencia, Zamora, etc. exigiendo un trato justo e igualitario para sus provincias.

Pérdida de la cultura rural

Y perdemos población pero también una veja cultura. La mayor parte de nuestra población ignora lo que fue y es la vida rural. Y no la aprecia, como sí sucede en Francia. Miguel Delibes[11], que nació hace un siglo, gran enamorado del campo de Castilla, donde vivió y fue testigo de su tiempo, nos narró ya en 1950, en El Camino, cómo el joven, casi niño, Daniel, “el Mochuelo”, abandona la escuela y el pueblo para ir a la ciudad empujado por su padre que no lo quería por agricultor.

Y tenemos que leer a Abel Hernández[12] con sus dos ejemplares libros sobre su pueblo, Sarnago en Soria, abandonado ya hace años, donde las campanas ya no suenan… Sarnago es para Abel Hernández como Macondo para el Aureliano Buendía de Gabriel García Márquez[13] o Comala para el Pedro Páramo de Juan Rulfo [14].

Porque sí, esos pueblos de la España vaciada nos recuerdan el libro de Juan Rulfo, en el que las almas sepultadas van contando entre susurros la narración de vidas fracasadas, de hombres y mujeres olvidados, de renuncias, de alucinaciones… finales amargos y fracasos ya irremediables.

Son las vidas de las gentes que se fueron,… ¡Una cultura desaparecida! Sí, una cultura, una manera de vivir. Han desaparecido las personas, los modismos y las formas de hablar, las canciones, la forma de comunicarse…

Es, Señor,  el final de una cultura milenaria que requeriría ser actualizada y conservada por toda España. Sería ésta una tarea cultural grandiosa.  Insto una vez más,  a la Real Academia de la Lengua Española, a las Universidades, todas, y a los Ministerios de Universidades, de Cultura y Deporte y de Agricultura para que de consuno lleven adelante este gran proyecto de recuperación. Aquí no debe haber diferencias sino trabajo conjunto. Y cuanto antes.

Majestad vuestra ayuda e impulso, la ayuda de la Corona,  sería muy decisiva en esta cuestión cultural tan importante.

Ser agricultor

Porque lo malo es que este proceso avanza día a día, por el nulo deseo de ser agricultor. Parece una profesión antigua, obsoleta. Y sin embargo dos grandes potencias, EEUU y Rusia, apoyan su economía en sus agriculturas. Las dos pelean por el mercado mundial de los cereales y otras producciones. Y aplican políticas de conservación del sector primario con más entusiasmo cada día. Ser agricultor es moderno en EEUU o Rusia y anticuado aquí. ¿Cómo se explica?

Es cierto que la AEMET nos advierte que España se calienta más deprisa. «El calentamiento no solo no cesa sino que se está acelerando».  Y, al tiempo, disponemos de menos agua que hace 50 años. Por eso los riegos son más y más necesarios para mantener una pujante agricultura pero siendo más eficientes en el uso del  agua. Esto se recordaba[15] hace unas semanas (8 septiembre) ante el Congreso de los Diputados, defendiendo la creación de 2,5 millones de ha de nuevos regadíos lo que generaría  unos 5 millones de puestos de trabajo con positiva influencia en la fijación de población en el medio rural en vaciamiento. Además de un conjunto de externalidades positivas de todos conocidas.

En Europa

Pero es cierto que esto no solo está ocurriendo en España. También en toda Europa con diferentes intensidades. La preocupación en Francia por este mismo fenómeno de abandono poblacional es muy superior  a la española. Hasta el punto de que, nada menos que el propio Presidente de la República, Macron , el pasado 14 julio, decía a los franceses : “Doy las gracias a La Granja Francia” por el abastecimiento durante los días duros de confinamiento y añadía: “Cuando uno es agricultor o ganadero no es el demonio. Y anunció un Plan de Recuperación.

Francia, como se ve,  sufre pero no igual. Paris es menos atractivo para el campesino francés que Madrid para el español. La Francia vacía, por eso, no es un problema tan agudo como el español. Entre otras cosas porque goza de una excelente tasa de natalidad.

También Italia tiene este problema y  trabaja en esta dirección. La Agenzia del Demanio (Agencia de Propiedad del Estado) está “regalando” edificios históricos, castillos,  grandes villas, etc., a través de  para que sean reconvertidos  a la búsqueda de un turismo responsable y respetuoso con la tierra y el medio ambiente.

Y aquí, en España, un pueblo como Zucaina , en la provincia de Castellón con  solo 172 habitantes,  ofrece un puesto de trabajo, con posibilidad de otro, y una casa en el pueblo, para aquellas familias que tengan al menos dos hijos en edad escolar y a cambio, los nuevos vecinos deben comprometerse a escolarizar a sus hijos en el colegio público municipal. Otro factor que juega a favor de este pueblo es que es una zona libre de coronavirus.

Soluciones

Y llegados aquí, las preguntas son:

·     ¿Podemos pensar que esa emigración rural ha sido causada por la decadencia de una agricultura de escasa producción y bajos mercados ? y…

·     ¿Caben soluciones a este nuestro problema?

La respuesta a la primera es No. En absoluto, es exactamente lo contrario. La modernización del sector agrario durante los últimos 50 años ha sido tan intensa que ha  hecho posible que, en una situación de emergencia como la sufrida por la pandemia, haya respondido con una potencia agroalimentaria impresionante, sorprendente para muchos, capaz de mantener surtidos los lineales del país entero y aún de exportar alimentos con una calidad de primer nivel. Hoy nuestro Sistema Agroalimentario es de los primeros de Europa y somos los primeros exportadores de muchos productos con una balanza comercial altamente positiva. Y habrá que agradecer siempre a los integrantes de ese Sistema por la ayuda prestada en aquellas duras hora de confinamiento.

Y, ¿caben soluciones? No soy optimista. No veo cómo generar una contracorriente que restituya los equilibrios territoriales y demográficos. No al menos en el corto o medio plazo. Y no con la suficiente intensidad. Y no veo tampoco una ansiedad sociológica nacional por frenar el proceso e invertir su tendencia.

Aquí está muy arraigado que marchar del campo a la ciudad es un símbolo de progreso. Habría que hacer mucha pedagogía política para revertir este paradigma en favor de su contrario. E instrumentar un sinnúmero de decisiones políticas de alto coste presupuestario difíciles de sumar, dado nuestros actuales niveles de gasto y déficit público.

El tema ha alcanzado tales niveles que incluso en reuniones con el Defensor del Pueblo (27 noviembre 2018 y siguientes), la Asociación de la Serranía Celtibérica, solicitó interviniera ante el Gobierno de España para que fueran declaradas tales zonas  en situación de «Catástrofe Demográfica».

Pero algo está cambiando. El teletrabajo se ha convertido en un importante aliado del mundo rural.  Ahora, las  agencias inmobiliarias ofrecen casas y pueblos a personas que quieren abandonar las ciudades huyendo del contagio del Covid-19 y vivir mediante el teletrabajo. Son los nuevos “nómadas digitales”. Y es que frente a la vida limitada y amedrentada de la pandemia en las grandes ciudades  se abre otra prometedora y  libre en los núcleos rurales. Hay miles de ayuntamientos esperando esa demanda. Esa es la nueva oferta rural en esta dura coyuntura. El interés por la compra de inmuebles rurales y tierras es mayor, siempre que su movilidad y su conexión digital esté asegurada por las autoridades. ¿Será esta una tendencia constante? Lo ignoramos, pero no es mal principio.

Por eso, sí creo que cabe incentivar la actividad económica en esas poblaciones mediante  la garantía de determinados servicios públicos mínimos y necesarios.  Y solo fondos procedentes de la Unión Europea en virtud del Covid, en favor de un proyecto nuevo, hoy inexistente, y una mejora en las ayudas de la PAC para estas zonas, serían parte de la solución imaginable.

En este ámbito  el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, está elaborando una Agenda de digitalización para el sector. Esas poblaciones necesitan wifi en todas las localidades porque un estudio de esta Universidad muestra que sólo el 40% de las zonas rurales europeas tienen conexión de banda ancha.

Y a lo mejor, mirando hacia atrás ‒siempre me gustó la época de Carlos III‒ podríamos incluso pensar en “ población nueva para viejas poblaciones”. Dicho de otro modo, repoblar la España vaciada con población inmigrante que acepte su nacionalidad con el compromiso de su residencia rural por 10 años o más, como hicieron Olavide y Ward con la implantación de colonos extranjeros en Sierra Morena en tiempos de Carlos III.

Y finalmente,  en los novísimos Planes de Recuperación y Resiliencia de la Unión, donde se incluyen como grandes objetivos la transición ecológica, la transición digital, la cohesión social y la estabilidad macroeconómica, deberemos aprovecharlos para  llevar los  servicios de banda ancha rápida en todas las regiones y hogares rurales para facilitar el teletrabajo y la nueva colonización de los urbanitas.

Para ello habrá que animar a las autoridades, todas,  a que  generen bajo el máximo consenso y con ánimo de coincidir, disposiciones contra la despoblación, exenciones fiscales a los que se instalen y sus empresas, mejoren sus comunicaciones, reabran escuelas y centros de salud, y ayuden a los jóvenes.

Los que quedan…

Y es preciso que tengamos esperanza en esa recuperación si contamos también con los que quedan en la España vacía esperando esas ayudas. Ayudémosles.  Según Serranía Celtibérica, y cito seguidamente de modo extractado,  aunque son pocos, la España rural del interior no está totalmente vacía:

  • quedan quienes se han resistido a emigrar a las grandes ciudades,
  • quedan los custodios del territorio, de su inmenso patrimonio natural y cultural,
  • quedan quienes cuidan los bosques para que sigan proporcionando el oxígeno y relax espiritual
  • quedan los guardianes de los pueblos para que los fines de semana y en periodos vacacionales regresen quienes se han visto obligados a emigrar,
  • quedan quienes  aman el paisaje y el patrimonio cultural sin distinciones ni barreras locales;
  • quedan los agricultores y ganaderos que, aunque pocos, siguen dando de comer a la España poblada y metropolitana,
  • quedan quienes siguen  rescatando para la posteridad los últimos testimonios de la cultura milenaria del campesinado,
  • quedan los que construyen desde las utopías realizables una Vida Rural viva,
  • quedan los que creen firmemente que con esperanza, alegría y responsabilidad se podrá transformar esta realidad impuesta,
  • Y quedamos todos aquellos que no viviendo en el campo, en el medio rural, sentimos éste vacío muy cerca, muy próximo, muy nuestro, y nos duele este abandono y luchamos frente a él.

·         Y termino ya.

Majestad, Presidenta de la Comunidad Autónoma, Magnífico Rector de la UPM, Sr. Ministros, Magnífico Rector Presidente de la CRUE,

Para esos que quedan, que quedamos,  esperamos la ayuda de un gran Pacto de Estado que al amparo de los Planes de Recuperación europeos y por un amplio consenso entre partidos frene e invierta la tendencia actual.

Recordaba al inicio que  Ortega decía que somos los ingenieros “hombres de ciencia y práctica técnica”. Si, lo somos. Y por eso ante un problema como éste o ante otros, trabajamos uniendo ciencia y técnica para resolver problemas de todas las ingenierías, más aún en el Postcovid, que precisa de la ayuda de tantos expertos multidisciplinares.

Por eso el anuncio hecho por nuestro compañero politécnico, el  ministro de Ciencia e Innovación, de duplicar la inversión en ciencia hasta el año 2027, solo puede llenarnos de satisfacción y agradecimiento.

Y espero y confío que una parte de esas investigaciones vayan en la línea de ayudar a resolver los problemas ya  comentados de esa España vaciada que aspira a recobrar su puesto en la escala demográfica y económica española.

Nada más.

Gracias Señor».

 

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[1] Ortega y Gasset, José. La fiesta de los ingenieros. Diario El Sol.24.6.1919

[2] Nassim Taleb. “El cisne blanco del coronavirus era previsible”. Entrevista en Bloomberg.31.3.2020

[3] Estrategia de Seguridad Nacional.2017.Presidencia del Gobierno.

[4]Así fue con el brote del ébola, el  VIH, la gripe aviar, el SARS y este COVID-19..

[5] García Olmedo, Francisco. Las zoonosis o los asesinos naturales. CIENCIA. Nº 193. 2014

[6] Del Molino, Segio. La España Vacia. Ed.Turner.2016

[7] Caballero, Fermin. Fomento de la Población Rural de España.1863,

[8] Burillo Mozota, Francisco y Burillo Cuadrado, Pilar. Estrategias frente a la despoblación de la Serranía Celtibéricaen el marco de la política de cohesión europea 2021-2027. Economía agraria y recursos naturales.Vol.19.Nº 1. 2019.

[9] Schooyans, Michel. Le crash demographique. Paris. Le Sarment-Fayard.1999

[10] Rocard, Michel. Conferences de famille. Paris. 1989

[11] Delibes, Miguel. El camino. Ed. Destindo.1950

[12] Hernández, Abel. Historias de la Alcarama, Ed. Gadir. 2008 y El caballo de cartón. Ed. Gadir. 2009

[13] García Marquez, Gabriel. Cien años de soledad. Ed Sudamericana.1965

[14] Rulfo, Juan. Pedro Páramo. Ed. FCE. 1960

[15] Del Rivero, Luis. Declaración ante la Comisión que estudia el proyecto de ley de Cambio Climático y Transición Energética.8  Septiembre 2020. Congreso de los Diputados.


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sábado, 25 de abril de 2020




LA LEY PERPETUA DE ÁVILA
la primera Constitución de Europa,
Redactada por los Comuneros de Castilla.


El 23 de abril del año 2020, fue el Día Nacional de Castilla, en que se conmemora la batalla y derrota de Villalar por el ejército realista de Carlos I de España y V de Alemania. Al día siguiente en la plaza de mayor de esa villa, serían ejecutados Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, capitanes de la revuelta comunera contra Carlos V.
Se puede decir en honor a la verdad, que no se ha celebrado igual en todas las comunidades autónomas en que se dividió a Castilla en la transición del franquismo a la democracia. Siempre se ha celebrado en Villalar (Valladolid), pero a lo largo de los años que han transcurrido desde aquel aciago día en que Castilla perdió sus libertades al hacerse con el poder el nieto de los Reyes Católicos: Carlos I de España y V de Alemania se ha trabajado para el olvido, para hacer desaparecer de la memoria de los castellanos y de todos los españoles la rebelión contra un tirano, contra un rey absolutista que vino a hacerse cargo de su herencia y que ni siquiera hablaba Castellano.

Ninguna resonancia ha tenido en las provincias de la artificial autonomía de Castilla La Mancha ni en la Comunidad de Madrid, La Rioja o Cantabria, sólo en Castilla-León, aunque no pudo celebrarse la concentración en Villalar por el estado de alarma decretado por la pandemia del coronavirus.
No sólo el silencio y el olvido que el emperador consiguiera imponer y los sucesivos gobernantes siguieron imponiendo, ha sido la causa de el olvido, sino la pérdida paulatina de la identidad castellana en las cinco comunidades autónomas, más ocupadas en crear nuevas identidades territoriales completamente artificiales y carentes de historia, a través de los medios de comunicación públicos y privados.

No ha habido ni recuerdos, ni titulares, ni artículos de prensa que lo recordaran, ni emisoras de radio institucionales o privadas que hayan dedicado unos minutos a aquella guerra olvidada, ni siquiera en la ciudad de Toledo, que encabezó la revuelta y fue la última en rendirse a las tropas del emperador.

A continuación incluimos un interesante artículo de Eduardo Gómez Cuadrado, abogado y especialista en derecho penal y penitenciario que nos muestra aquella rebelión,  fundamentado en la, "primera Constitución Liberal" relegada al olvido, que fue la primera del mundo, por delante de la inglesa o la norteamericana y que fue también la primera en poner por delante de los intereses del rey los del pueblo: LA LEY PERPETUA DE ÁVILA.
P.L.O.   



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LA LEY PERPETUA DE ÁVILA.
El protoconstitucionalismo castellano

Cuentan las crónicas que hacía 1528, el emperador Carlos I visitó la ciudad de Salamanca, y que tenía por costumbre acudir a escuchar a los doctores de la Universidad en algunas de sus clases. Algo que se me antoja bastante improbable teniendo en cuenta que el rey alemán nunca acabó manejándose bien en el idioma castellano, por lo que difícilmente podría seguir con aprovechamiento una sesuda disertación académica. Otros en cambio aseguran, y yo me inclino más por esta posibilidad, que el monarca acudió expresamente a escuchar a cierto Doctor navarro que defendía unas controvertidas teorías sobre el origen democrático del poder. Sea como fuere, el caso es que uno de los más ilustres catedráticos de la universidad más prestigiosa de la época, Martín de Azpilcueta, defendió frente al más poderoso monarca europeo del momento que, “el reino no es del rey sino de la comunidad, y el mismo poder real es por derecho natural de la comunidad y no del rey, y por tanto, no puede la comunidad abdicar de ese poder”. El atrevimiento era doble si tenemos en cuenta que apenas 7 años antes, las tropas imperiales habían decapitado tras la batalla de Villalar (Valladolid) a los tres líderes más destacados de la revuelta comunera, los capitanes Padilla, Bravo y Maldonado, precisamente por defender los rebeldes postulados muy próximos a los manifestados por Azpilcueta. Por cierto, profesor de una Universidad ubicada en una de las ciudades en las que primero prendió el levantamiento comunero, por lo que el Doctor navarro triplicaba el atrevimiento.

Seguramente el hecho histórico más famoso de la denominada “guerra de las comunidades de Castilla” sea la batalla, ya mencionada, que el 23 de abril de 1521 enfrentó, sobre los campos del pequeño pueblo de Villalar (Valladolid), al ejército imperial de Carlos I con las tropas populares comuneras. El enfrentamiento se saldó con la victoria de las tropas realistas y la ejecución, en la plaza mayor de la villa, de los líderes de la revuelta, que finalizaría definitivamente un año más tarde con la conquista de Toledo1.

No soy historiador, por lo que no puedo, ni debo, entrar en un análisis de los hechos desde un punto de vista histórico o sociológico. Solo apuntar que pese a que la “revuelta de las comunidades castellanas” se suele conceptuar como un fenómeno netamente “mesetario”, que en esencia lo fue, lo cierto es que tuvo repercusiones desde A Coruña hasta Cádiz, pasando por Jaén o Murcia, siendo estas dos últimas ciudades las únicas de las del sur que se unieron al bando comunero una vez iniciada la revuelta. Jaén en concreto envió representantes a Ávila que participaron en la redacción de los Capítulos del reyno o Ley perpetua que luego serían refrendados por la “Junta General” o “Santa Junta”, donde intervinieron también procuradores de Murcia, reunida en Tordesillas en 1520 (Valladolid), ciudad desde la que se harían llegar las reivindicaciones comuneras al rey Carlos I.

Existe también otro hecho muy desconocido pero de gran importancia desde el punto de vista de la historia del derecho, e incluso desde el punto de vista del constitucionalismo occidental, y es precisamente la redacción de ese texto ya mencionado y denominado  Ley Perpetua o Constitución de Ávila de 1520. Lamentablemente no se cuenta con demasiada documentación histórica, borradores ni actas de los debates que tuvieron lugar antes de que se consensuara el texto definitivo en la Catedral de la capital abulense. Y ello porque, tras la victoria sobre los sublevados, el emperador Carlos I ordenó destruir toda la documentación posible relacionada con la revuelta comunera para intentar borrar su recuerdo. No obstante, tanto el texto definitivo que nos ha llegado como el marco histórico en el que se fraguó, acreditan que sin duda “la revuelta de las comunidades castellanas” fue la primera revolución de la Europa moderna, en la que la nación – o sea el reino – se niega a someterse al capricho del soberano y tomando directamente las riendas de la política del Estado, trata de dirigirla. No en vano ilustres historiadores como Josep Pérez2 la han calificado como la primera revolución democrática y constitucional de la historia. Con todos los matices que se quiera, propios de su contexto histórico, claro.

La ley perpetua, sin ser propiamente un texto constitucional en el concepto moderno, sí que empieza a mostrar ya los mimbres con los que luego se construirá el constitucionalismo democrático posterior: es una norma escrita, tienen un origen democrático –en el sentido de que procede de la voluntad del pueblo, en este caso de las comunidades3–, realiza una organización de poderes para garantizar unos derechos individuales, y por último se pretende que sea una norma superior del ordenamiento, y además esta supremacía normativa debe ser garantizada incluso por el propio monarca, que ha de cumplirla y hacerla cumplir.

La propia denominación de la norma, Ley perpetua, apunta ya a una vocación de permanencia tal cual tienen las constituciones actuales. No en vano la raíz etimológica de la palabra constitución es el verbo latino constituire, que viene a significar establecer definitivamente.

Otra de las características novedosas de la génesis del texto, es que la propuesta redactada en Ávila en agosto de 1520 fue promulgada un mes después en Tordesillas por una reunión de Cortes que no había sido convocada por el rey. Es más, la propia norma que se pretende imponer al emperador establece expresamente que la convocatoria de las mismas se pueda realizar a partir de ese momento cada 3 años y en ausencia, y sin licencia de Sus Altezas. Lo que las constituye más en Junta que en Cortes. Ello determina ya, de manera un tanto intuitiva, que ha de establecerse una separación entre distintos poderes del estado, situando al rey como un poder más del reino pero no el superior. Además, se establecía que los procuradores enviados a Cortes estaban ligados de manera irrenunciable al mandato de sus comunidades, que se concretaban en un cuaderno de instrucciones de las cuales no podían apartarse discrecionalmente. Ello suponía también una novedad respecto al “sistema de plenos poderes” y de mandato general con el que hasta entonces acudían los procuradores llamados a Cortes, y que tan bien había sido aprovechado por los monarcas anteriores, a través de distintos sistemas de corruptelas, para mover la voluntad del procurador designado hacía los intereses regios.

Son muchas las materias que regulan los 118 capítulos de la Ley Perpetua, desde el control del gasto de la casa del monarca o de la Hacienda pública, hasta mecanismos de defensa de los bienes comunes o para la autonomía de las comunidades, pasando por el establecimiento de medidas contra la corrupción institucional o garantías procesales en los pleitos. A modo de ejemplo de esto último podemos señalar el reconocimiento del derecho a la segunda instancia de apelación, y la prohibición de que jueces que hubieran intervenido en la primera instancia pudieran participar o sentenciar en grado de revisión.

En cuanto a la Administración pública los comuneros denuncian la absoluta falta de control sobre el funcionamiento de la misma y fijan la prohibición expresa de comprar cargos y oficios públicos, e incluso ordenan despedir a cuantos los hayan obtenido por esa vía.

Medidas todas que ahora nos parecen evidentes, pero que sin duda eran “revolucionarias” para la época.

Se establecen también algunas medidas, digamos, antiseñoriales4. Estipulaciones como la abolición de la antigua obligación de dar hospedaje gratuito a los nobles durante sus desplazamientos o la revocación de cartas y privilegios, hidalguías y ejecutorias compradas por los beneficiarios y todas otras mercedes dadas sin justa causa.
Son muchas las cosas novedosa, para el momento histórico en el que fue redactada, que podríamos destacar de ese texto protoconstitucional que fue La Ley Perpetua. Pero sin duda por lo que debería haber pasado a la historia con mayor entidad es porque nació en el contexto de lo que para muchos fue la primera revolución constitucional5 de la Edad Moderna donde se hizo un cuestionamiento serio, guerra incluida, del poder absoluto de un monarca y de su capacidad para ser depositario de la soberanía del reino. Porque ciertamente el planteamiento de la Ley Perpetua era extraordinariamente transgresor, considerando que fue redactada en la primera mitad del siglo XVI. Piénsese que el texto fue aprobado por unas “Cortes y Junta del Reino” que no habían sido convocadas por el monarca, a las que ni siquiera se le invitó y que tomó sus decisiones conscientemente en su ausencia y con la vocación de que las mismas no pudieran ser revocadas ni por Cortes posteriores ordinarias ni por el mismísimo rey. Estamos claramente ante unas Cortes extraordinarias, netamente revolucionarias. No se reúnen para pedir nada al rey, sino para imponérselo bajo la autoridad superior de las que se han autodotado, y en la que apreciamos ya las trazas del poder constituyente que sería desarrollado siglos más tarde en otros lugares de Occidente.

Son otras revoluciones democráticas posteriores las que han pasado a la historia, como la inglesa, la francesa o la americana, tal vez porque en ellas, al contrario de lo que ocurrió con los comuneros, fueron los rebeldes los que triunfaron, y ya sabemos que al final la historia la escriben los vencedores. No en vano hay quien afirma que durante los debates para la elaboración de la Constitución norteamericana se hizo referencia en más de una ocasión a la Constitución de Ávila como uno de los muchos textos inspiradores de la misma6.

La comunera fue tal vez una revolución demasiado prematura, y ha sido La Gloriosa, 168 años después (Inglaterra, 1688), la que ha pasado a la historia como la primera en conseguir que un monarca se sometiera al control de un parlamento en un marco constitucional.  Aquí, en cambio, los aires de modernidad que impulsaban los constituyentes comuneros chocaron el con muro, que duró siglos, del modelo monárquico-absolutista, que acabaría, en palabras del profesor Ramón Peralta7, debilitando en extremo a aquella prospera, dinámica y libre Castilla.

No consta que las palabras de Martín de Azpilcueta lanzada ante Carlos I desde las aulas de Salamanca inquietaran demasiado al Cesar. Ni que fueran contestadas con medidas represivas contra su cátedra, al menos de manera inmediata. Pero lo cierto es que 10 años más tarde, en 1538, el rey ordenaba su traslado forzoso a la Universidad de Coímbra donde permaneció hasta jubilarse como docente.

La Constitución de Ávila, pese a su importancia como texto político, cayó en el olvido que la historia presta a los perdedores de las guerras, pero permaneció en el recuerdo de la batalla, siempre inconclusa, de las ideas. Hoy, justo 500 años después, sirva este texto como humilde homenaje a quien perdió tan justa guerra.


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1 Defendida tenazmente por María Pacheco durante 9 meses de asedio.
2 Joseph Pérez (1931), premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2014, es catedrático emérito de Civilización española e hispanoamericana de la Universidad de Burdeos III
3 El termino Comunidad en la época hace referencia a un núcleo urbano principal junto con las poblaciones menores de su alfoz.
4 No podemos olvidar que dentro de la propia “guerra de las comunidades” tuvo lugar otra pequeña guerra intestina que se ha dado en llamar revueltas antiseñoriales: https://es.wikipedia.org/wiki/Revueltas_antise%C3%B1oriales_durante_la_Guerra_de_las_Comunidades_de_Castilla
5 Ramón Peralta. “Fundamentos de la democracia castellana. La Ley Perpetua de la Junta de Ávila”. Editorial Actas, Madrid, 2010 p. 84.
6 N. Pérez Serrano, Tratado de Derecho Político, Editorial Civitas, 2ª de., Madrid, 1984, pp 489 – 490
7 Doctor en Derecho Constitucional y Filosofía Política y profesor de Derecho Constitucional de Universidad Complutense de Madrid.







Autor: Eduardo Gómez Cuadrado
Abogado y socio fundador de Red Jurídica
Cooperativa. Derecho Penal y Penitenciario.
Socio fundador de Red Jurídica Cooperativa.





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Blog, En Tarancón: Opinión y Cultura
25-4-2020

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